Diversidad de opiniones

De cara a la plenaria de la Asamblea Nacional del PRI, mañana sábado, hay “opiniones diversas, pero no antagónicas”, admite César Camacho Quiroz, coordinador de la bancada priista en la Cámara de Diputados.

“En el PRI la unidad se construye después de la discusión y no por decreto, y todas las voces deben ser respetadas”, afirma.

Entre esas voces está la de Ivonne Ortega, ex secretaria general del PRI y ex gobernadora de Yucatán, que tiene intenciones presidenciales. A la cabeza de la llamada corriente Alianza Generacional, ella propone una consulta abierta a militantes, simpatizantes y ciudadanos para elegir al próximo candidato presidencial priista.

Los estatutos del PRI ya consideran este método como opción, afirma Camacho. Allí está la posibilidad de que quienes simpatizan con el PRI, con su declaración de principios y su programa de acción, puedan ser considerados en los procesos de postulación de candidatos.

“Es una discusión que ya se dio y en donde el PRI resolvió hacer más anchas sus puertas. Por tanto, no hay tema”, añade.

Pero la amenaza de escisión acecha en el PRI. La posibilidad de que recurra a un candidato externo para la elección presidencial de 2018 ha dividido a ese partido en dos bloques que intentarán reconciliar posiciones al cabo de las reuniones de trabajo que llevan al cabo en distintos estados.

Por eso serán muy importantes los acuerdos que se logren en la mesa de Estatutos que se realizó en Campeche, dice María Marván.

“De cómo resuelvan sus diferencias, de su habilidad para tejer acuerdos y de la forma como queden unidos o divididos sus militantes dependerán las condiciones en que llegará el PRI a la elección del próximo año”.

La investigadora advierte que será fundamental que logren el consenso y no impongan una decisión que provoque la salida de priistas importante, “quienes además controlan clientelas que no trabajarían para el PRI en la elección de 2018”.

La misma Ivonne Ortega ha abierto la posibilidad de una ruptura al comparar la actual disputa interna en su partido con el movimiento democratizador que encabezó en 1988 Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo y que devino en su renuncia a ese partido, junto con un bloque de militantes.

“No cabe la comparación porque las condiciones son otras”, responde Camacho. “En aquel entonces no hubo capacidad para escuchar a quienes tenían puntos de vista distintos y hoy todas las voces son bienvenidas, incluida la de Ivonne”.

Sin embargo, no arriesga una opinión sobre la segura permanencia de los priistas inconformes. “Las renuncias y las afiliaciones son decisiones personalísimas y no soy el oráculo de Delfos”, dice César Camacho.

“Hago votos porque todos sepamos procesar nuestros puntos de vista, incluidas nuestras diferencias, en un clima de respeto, armonía y afán de construir acuerdos. “Al final, habrá respetar y darle la bienvenida a quien quiera entrar, y respetar y tenerle consideraciones a quien desee no quedarse”.

Elección inédita

La próxima elección federal será inédita por el número de cargos públicos que estarán juego, afirma María Marván Laborde, académica del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y ex consejera electoral.

“Por supuesto la atención está fija en los que serán candidatos presidenciales, pero todos los partidos y las coaliciones tendrán que nombrar poco más de 3,000 candidatos”, dice.

No todos los mexicanos votarán para elegir representes en esos 3,000 cargos, aclara. “En promedio votaremos para 629 puestos federales en juego, y ese número aumentará en cada uno de los 9 estados donde habrá elecciones locales”.

Serán unas elecciones muy interesantes, afirma. Pero tenemos un problema nuevo en el país: “Nunca habíamos llegado a una elección presidencial con una situación partidaria tan fraccionada como ahora”. Explica que en el año 2000, cuando ganó Vicente Fox la Presidencia, PAN, PRI y PRD sumaban juntos 90% de los votos, y en 2015 apenas llegaron a 60%. Esta pérdida de votos ha obligado a los partidos a mover fichas y pensar en la posibilidad de un frente amplio opositor o de recurrir a un candidato no militante, como en el caso del PRI.

Ese candidato, afirma, se llama José Antonio Meade, secretario de Hacienda, quien se ha desempeñado ya al frente de otras tres dependencias: Desarrollo Social, Educación y Relaciones Exteriores.

“Están buscando gente de fuera porque, creo yo, realmente sí ven la posibilidad de que Andrés Manuel López Obrador, gane la elección”, dice.

“Lo ven como un rival muy fuerte y muchos partidos, no nada más el PRI, están viendo de qué manera hacerle frente al único candidato que ya está definido. En todos los demás, su candidato está por definirse. Pero no se pueden tardar demasiado”, dice.

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